Un Agujero Negro a tan solo 1.000 años luz de distancia ha sido descubierto por un grupo de astrónomos internacionales, convirtiéndose en el más cercano a la Tierra jamás visto.

Gracias a la suerte o al destino, un equipo de astrónomos internacional se ha topado con uno de los descubrimientos más importantes del año para la astronomía; un agujero negro ubicado a tan solo 1.000 años luz de distancia.

De acuerdo a la revista Astronomy & Astrophysics, el descubrimiento se hizo mientras buscaban estrellas binarias, hasta que se toparon con el sistema triple HR6819.

Una de las estrellas orbitaba 40 días completos alrededor de un misterioso objeto que no emitía luz, pero que su masa se calculaba hasta 4.2 veces superior a la del Sol. Por otro lado, la órbita de la otra estrella era aún más extensa.

El equipo llegó a la conclusión que el misterioso objeto debía ser un agujero negro, pues no existe otro capaz de crear un sistema sin poder emitir ni un solo haz de luz.

El agujero negro más cercano a la Tierra

HR6819 contiene el agujero negro más cercano a la Tierra jamás detectado. Crédito: Caspar With/Pixabay

Durante un comunicado, el autor principal del estudio, Thomas Rivinius, científico de la Organización Europea para la Investigación Astronómica en el Hemisferio Austral, mejor conocida como ESO por sus siglas en inglés, declaró en un comunicado que «este sistema contiene el agujero negro más cercano a la Tierra jamás conocido».

El descubrimiento es muy emocionante y no sólo porque el sistema esté tan cerca de nosotros. La mayoría de las veces, los agujeros negros se descubren mientras están activos.

Los agujeros negros de tamaño estelar como este suelen ser descubiertos debido a potentes erupciones de rayos X liberadas durante las interacciones, en lugar de cuando sólo existen de forma pasiva.

Estadísticamente los agujeros negros deberían ser muy comunes; el producto final de grandes supernovas que explotaron hace mucho tiempo, así que se podrían ver más de ellos, si se supiera qué buscar.

«Debe haber cientos de millones de agujeros negros ahí fuera, pero sólo conocemos unos pocos. Saber qué buscar debería ponernos en una mejor posición para encontrarlos». Continuó Rivinius.

Otros sistemas triples

LB-1 Es un sistema triple que podría ser explicado gracias a HR6819. Crédito: Kevin Heider/Wikimedia Commons

Este sistema también tiene el potencial de explicar otros «sistemas triples» que se conocen actualmente, entre ellos el LB-1, situado a 2.300 años luz de distancia.

LB-1 parece tener una pequeña estrella evolucionada que orbita alrededor de un gran agujero negro.

El agujero negro, al parecer, es demasiado grande para haberse formado a partir de una supernova; podría haberse formado a partir de la fusión de dos agujeros negros más pequeños. HR6819 podría ser la prueba de ello.

«Nos dimos cuenta de que otro sistema, llamado LB-1, también puede ser un sistema triple, aunque necesitaríamos más observaciones para estar seguros», dijo Marianne Heida, becaria postdoctoral en ESO y coautora del artículo.

“LB-1 está un poco más lejos de la Tierra pero aun así está bastante cerca en términos astronómicos.  Esto que significa que probablemente existan muchos más de estos sistemas.

Encontrándolos y estudiándolos podemos aprender mucho sobre la formación y evolución de esas raras estrellas que comienzan su vida con más de 8 veces la masa del Sol y terminan en una explosión de supernova que deja un agujero negro.”

El primer agujero negro que se puede apreciar a simple vista

Recreación de la constelación de Telescopio donde se encuentra HR6819. Crédito: Fernando de Gorocica/Wikimedia Commons

HR6819 se encuentra tan cerca de la Tierra que cualquier persona podría ser capaz de observarlo. Sin ningún tipo de ayuda profesional o telescopios muy avanzados, lo que es algo fascinante.

Si observamos en dirección al hemisferio sur, podremos encontrarnos con la constelación de Telescopio, una pequeña constelación del hemisferio celestre astral que conforma las doce detectadas ne el siglo XVIII por el astrónomo francés Nicolas-Louis de Lacaille.

Si vivimos en zonas de baja contaminación lumínica, seremos capaces de apreciarlo sin problema alguno.

Este hallazgo nos lleva a la conclusión de que los científicos aún saben relativamente poco sobre agujeros negros, su formación y el por qué ciertas estrellas orbitan a su alrededor. Sin embargo, la cercanía de este nuevo hallazgo abre un sinfín de posibilidades.

Los hallazgos de la investigación han sido publicados en Astronomy & Astrophysics.

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