Un equipo de astrónomos han observado un intenso destello de rayos X causado por una explosión termonuclear en el espacio, que liberó tanta energía en 20 segundos como la que emite el Sol en 10 días.

La explosión ocurrió en la superficie de un púlsar, una estrella de neutrones que gira rápidamente con poderosos campos magnéticos que disparan rayos de radiación desde sus polos, a menudo comparados con un faro interestelar. Las estrellas de neutrones son los restos increíblemente densos de estrellas que han explotado como supernovas después de quedarse sin combustible hacia el final de sus vidas.

El púlsar en cuestión, conocido como SAX J1808.4-3658 (o J1808 para abreviar), se encuentra a unos 11.000 años luz de distancia en la constelación de Sagitario, girando a 401 rotaciones por segundo, según la NASA.

El 20 de agosto, los astrónomos detectaron un pico repentino de rayos X que se originó en J1808 aproximadamente a las 10 P.M. utilizando el telescopio Neutron star Interior Composition Explorer (NICER) de la NASA en la Estación Espacial Internacional.

La NASA dice que esta es la más brillante emisión de ráfagas de rayos X jamás detectada por el telescopio que empezó a funcionar en 2013. Además, se produjeron varios fenómenos que nunca se han visto juntos en un solo flash, según un estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters.

Entre los elementos más inusuales de la explosión, los astrónomos observaron que hubo una pausa temporal en el aumento del brillo de los rayos X. Después de esta pausa, los rayos X comenzaron a volverse más brillantes. Los científicos no tienen claro exactamente por qué ocurrió esto, pero han propuesto una posible explicación.

Imagen ilustrativa de un púlsar
Imagen ilustrativa de un púlsar

El tipo de explosión termonuclear que observaron los científicos se conoce como explosión de rayos X tipo I. Estos fenómenos ocurren en las capas superficiales de las estrellas de neutrones que acumulan hidrógeno y / o helio de una estrella compañera.

En el caso de J1808, el púlsar es parte de un sistema estelar binario (gemelo) donde el otro cuerpo es una enana marrón, una clase de objetos astronómicos más grandes que planetas gigantes pero demasiado pequeños para ser estrellas.

La atracción gravitacional extrema del púlsar absorbe el gas hidrógeno de la enana marrón, que se acumula en un disco alrededor del denso remanente de estrellas.

Cada pocos años, este disco de gas alrededor del púlsar se vuelve tan denso que los átomos en el gas pierden sus electrones, o en otras palabras, se «ionizan».

Esto hace que la radiación quede atrapada, comenzando un proceso descontrolado de calentamiento y más ionización. Finalmente, el gas de hidrógeno comienza a descender en espiral hacia el púlsar, formando un «mar global» caliente.

Cuando las temperaturas y las presiones en el fondo de este mar cada vez más profundo aumentan a un punto lo suficientemente alto, los núcleos de hidrógeno comienzan a fusionarse y formar núcleos de helio, produciendo grandes cantidades de energía. Este proceso es el mismo que tiene lugar en el núcleo de nuestro Sol, alimentando la estrella.

El estudio científico ha sido publicado en The Astrophysical Journal Letters.

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