Se ha descubierto que Andrómeda, nuestro vecino galáctico, es el hogar de una nova recurrente, una estrella que regularmente experimenta erupciones dramáticas que arrojan sus capas externas, lo que resulta en una gran capa de material expulsado.

El objeto en cuestión, conocido como M31N 2008-12a, tiene dos características sorprendentes: tiene uno de los depósitos de material más grandes jamás vistos en una estrella de este tipo y, debido a eso, estalla más a menudo que las novas recurrentes estudiadas anteriormente. El descubrimiento se reporta en la revista Nature.

Allen Shafter, de la San Diego State University y coautor del artículo, dijo en un comunicado:

«Cuando descubrimos por primera vez que la M31N 2008-12a estalló todos los años, nos sorprendió mucho».

Por lo general, estos tipos de estrellas estallan con menos frecuencia. Un patrón más típico es tener explosiones de nova cada 10 años aproximadamente. Sin embargo, las erupciones anuales de M31N 2008-12a a lo largo de millones de años de actividad han llevado a la formación de su extraordinaria capa de material que ahora abarca casi 400 años luz de diámetro.

Se cree que las novas recurrentes son causadas por la interacción entre una enana blanca, el remanente de una estrella muerta y otra estrella. La enana blanca roba material de su compañero y, a medida que este gas precipita en la densa enana blanca, se comprime y se calienta hasta que explota. Esta es la nova, cuando la estrella puede volverse repentinamente un millón de veces más brillante y parte del material se lanza al espacio, formando una capa remanente.

Más allá del tamaño de la cáscara y la frecuencia de erupción, hay otra razón por la cual el equipo internacional está interesado en este objeto. El sistema tiene las características distintivas de poseer una enana blanca masiva, potencialmente acercándose al límite de la cantidad de material que puede robar antes de convertirse en una supernova completa. Si el equipo pudiera atrapar este objeto en el acto, sería de tremenda importancia.

Una supernova enana blanca es un evento moderadamente raro, con características muy específicas. Tan específico que los astrónomos han podido usarlos como «barras de medición» para determinar qué tan lejos están las galaxias. El estudio de la física de estas supernovas nos ayuda a comprender el universo en su conjunto.

El equipo ahora está investigando si lo que han visto en este objeto es común o no en el universo. Podría haber una población desconocida de estos objetos.

Imagen de portada: ESO / L. / Calçada / M.Kornmesser

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