Un equipo de científicos han logrado observar una serie de «explosiones» magnéticas cerca de la Tierra por medio de una pequeña flota de naves espaciales que en este momento se encuentran en la órbita de nuestro planeta.

Los investigadores de la University of New Hampshire (UNH) han dado a conocer como las cuatro naves espaciales de la NASA en la misión Magnetospheric Multiscale (MMS) volaron a través de un evento de reconexión magnética ocurrido durante unos segundos, para obtener datos importantes de la Tierra.

Roy Torbert de la UNH, dijo en un comunicado:

Este fue un evento notable. Hace mucho que sabemos que ocurre en dos tipos de regímenes: asimétrico y simétrico, pero esta es la primera vez que vemos un proceso simétrico”.

Cuando ocurre una reconexión magnética, las líneas del campo magnético se «unen». En la órbita de la Tierra, esto se presenta cuando el viento solar interactúa con las líneas del campo magnético. Este evento expulsa una gran cantidad de energía, y se cree que es el causante de algunos fenómenos espaciales, como las auroras.

Reconexión magnética: Primer evento en ser visto

El primero de este tipo de eventos ha sido visto. El pasado 11 de julio de 2017, una de las naves espaciales voló por medio de una región del campo magnético de la Tierra donde sus líneas se unieron, expulsando electrones a 20.000 kilómetros por hora, según indicó Gizmodo.

Los científicos creen que los eventos que ocurren en el lado de la Tierra que está de día lanzan energía a la magnetósfera de la Tierra, mientras que los del lado de la noche descargan energía en la atmósfera, que se manifiesta por medio de auroras. Esto también podría afectar a los satélites en órbita.

Además, se cree que estos eventos se relacionan a las llamaradas solares. Según los científicos, es muy importante saber y comprender lo más posible de estas reconexiones.

Torbert dijo:

Mientras más sepamos, podremos estar mejor preparados para los eventos que puedan ocurrir alrededor de la Tierra o en cualquier parte del universo”.

Los datos han demostrado que, aunque estos eventos sean pequeños, son lo suficientemente potentes como para enviar partículas a nuestra atmósfera.

El estudio científico ha sido publicado en la revista Science.

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